A quién va dirigida esta guía
Para responsables de tiendas online, equipos de catálogo y redactores que adaptan fichas de producto al español sin perder precisión comercial ni coherencia entre variantes.
Ordena la información según la decisión de compra
Empieza por identificar el producto y su uso principal. Después presenta materiales, medidas, compatibilidad y contenido del paquete; deja el cuidado y las restricciones en un lugar visible. Una lámpara necesita información sobre alimentación y bombilla, no una introducción sobre transformar espacios. Convierte una característica en beneficio solo cuando la relación sea demostrable: un bolsillo interior permite separar objetos, pero no garantiza protección antirrobo. Si faltan datos, señálalos para revisión en vez de completarlos por intuición. La descripción debe coincidir con las imágenes, el selector de variantes y la información de envío; un texto natural no corrige contradicciones entre esos elementos.
Adapta el español al mercado y a la categoría
Elige vocabulario habitual para el público: «ordenador» y «computadora», por ejemplo, no funcionan igual en todos los mercados. Mantén una variedad de español coherente y evita traducir literalmente expresiones promocionales. En España, «descubre una experiencia definitiva» suele aportar menos que explicar el ajuste, el acabado o la instalación. Usa la palabra clave principal donde identifique el artículo, sin repetirla en cada frase. Conserva nombres de modelos, referencias y unidades. Puedes adaptar la puntuación decimal a la convención local, pero no convertir medidas ni redondearlas sin comprobar la equivalencia. El tono debe acompañar la categoría: cercano no significa informal en productos técnicos.
Revisa con Humanizely sin delegar la verificación
Introduce un borrador con los datos confirmados y selecciona español y modo Standard. En las instrucciones, separa lo editable —orden, sintaxis y tono— de lo invariable: composición, dimensiones, cantidades, compatibilidades y condiciones. Humanizely ofrece 15 idiomas y permite solicitudes gratuitas de hasta 500 palabras; divide los catálogos por fichas o bloques coherentes. Tras la revisión, compara original y resultado dato por dato. Comprueba especialmente negaciones como «no incluido» y límites como «hasta». Si existe una certificación, conserva su alcance y la referencia que la respalda. El resultado requiere revisión humana: reformular una afirmación no demuestra que sea verdadera.